📝 Txell la cerillera, el contable y los leones del Congreso

📝 Txell la cerillera, el contable y los leones del Congreso

Txell tenía diez años, llevaba unas deportivas regaladas por una amiga de su padre, la sra. Teresa Crespo. La sra. Crespo pertenecía a la ECAS, una asociación que ayudaba a la gente en riesgo de pobreza, sin trabajo y sin dinero para salir adelante. Las deportivas de Txell acababan de romperse por la suela del pie derecho, su ropa también era usada, un chandal rojo lleno de agujeros y desgarros. La pequeña siempre iba muy limpia pero esos detalles convertían su aspecto en miserable.

La familia de Txell pertenecía al cinturón metropolitano de barcelona. Su padre había sido despedido a los 50 años por la deslocalización de su empresa y ahora disponía de una ayuda minúscula del gobierno para sustentar a sus tres hijos. Después de que el padre de familia se quedase sin trabajo, la madre de la niña se había ido de casa. Dijo que por amor, pero les abandonó a todos por un vendedor de aspiradoras de la capital del Reino que le había prometido la felicidad eterna, y un descapotable plateado.

En estos momentos, el alquiler de la vivienda, la luz y el agua costaban el triple de lo que le concedía España como ayuda. El padre de Txell, se sentía joven, y como tenía la esperanza de encontrar un trabajo, decidió moverse a la capital. Se fue a Madrid con la mejor de las intenciones, para encontrar un trabajo como contable, aunque fuese trabajando para un político. Al padre de Txell no le gustaban los políticos, no tenían ni idea de matemáticas, tan sólo lanzaban las monedas al aire para ver cuántas caían en sus bolsillos. Cogió su trasto, un viejo Renault 4 con la chapa oxidada, abundantes ruidos y ningún confort y se llevó a la familia a la capital.

Una vez allí había que comer a diario, así que el padre de Txell les pidió a los niños mayores que fuesen a vender pañuelos, rosas, o cualquier bagatela española a los turistas, luego le dijo específicamente a Txell que hacía mucho frío, que a ella no se le ocurriese ayudar vendiendo paquetes de cerillas. Pero la niña era valiente y decidida, no sentía el frío a pesar de los cuatro grados bajo cero, así que se abrigó, cogió un fajo de cajas de cerillas y se encaminó a la esquina del congreso de los diputados a ganar cuatro perras. Se sentaría en un banco cerca de los leones aunque tan sólo fuese una hora. Vendería todas las cerillas para comprar pan y mortadela para cenar. Y su papá estaría orgulloso de ella.

Era el día de nochevieja, de hecho, hacía un frío gélido. Los leones del congreso tenían sus melenas casi nevadas por completo, pero a Txell no le importaba, continuaba ofreciendo cerillas animada. Estaba paseando, deseando felices fiestas a los transeuntes en el idioma de su mamá, allí nadie hablaban catalán y cuando estuvo fatigada se sentó en el banco de piedra doblando las rodillas como un Sioux . Empezó a mirar los copos de nieve, todos distintos, pero todos helados. Todos Muertos. Y Empezó a tiritar con los labios teñidos de color morado.

Se congelaba de frio. Sabía que no podía gastar las cerillas, que su padre la reñiría, pero… Hacía tanto frío que encendió una… De pronto, una luz amarilla y cálida la envolvió. Txell se sintió reconfortada, encendió otra… y una más. Mientras tanto, señores con trajes elegantes, bonitos y muy calentitos se paseaban por delante de la cerillera, algunos le dejaban dinero sin tan siquiera coger las cerillas compadeciéndose de la pobre niña. Y Txell escuchaba como charlaban animosos:

“Para terminar con las aspiraciones independentistas, debemos conseguir que Cataluña encabece el índice de miseria mundial” “Ya sabes que el índice de miseria se obtiene sumando la tasa de paro con el déficit público, se trata de no soltar un euro para su autonomía, para que así tengan mucha dificultad en reducir el paro. Y vuelta empezar, alto paro, más alto déficit, más miseria, Y cada vez serán más miserables, ja, ja, ja, de primero de economía… Porque dónde hay miseria, nadie pide independencia, tan sólo una ayudita para poder comer…Ja, ja, qué mal respiran ahora, desde los últimos recortes de Rajoy y desde el 155 aplicado tras el referéndum, ya casi están ahogados”.

Txell no sabía de qué hablaban, no le compraron cerillas, le pareció ver a su padre pero se quedó dormida y en un momento, una nebulosa gris lo envolvió todo, tuvo un sueño en el que hablaban muchas personas, ninguna en su idioma paterno, Txell era catalana, pero los sueños tienen cosas raras:

“El tejido empresarial catalán es en su 93,8% de menos de 10 trabajadores, más del 53,3% son autónomos. Cataluña es líder en el sector textil (34%) en confección (30%) en el químico (28%). En metalurgia tienen un (21%) de la producción, en maquinaria un (28%)” “Mientras que el modelo económico de España es ineficiente y de baja productividad porque está basado en la especulación inmobiliaria y financiera. Además, se ha invertido en gigantescas inversiones públicas sin criterio de rentabilidad y creo que deberíamos cuidar de Cataluña porque es el motor de España y…” Dijo el contable mostrando al político que sabía mucho de lo suyo.

“¿Acaso eres independentista? Yo soy de derechas, bueno, ahora soy socialista, pero tu ahora eres mi contable, o sea de derechas ¿O es que eres catalán? ¿O no quieres trabajar?

Mira, vamos a recortar todo lo que podamos su gasto social, hospitales, educación y jamás, entiendes, nunca jamás activaremos ninguna infraestructura que mejore la rentabilidad de sus empresas como el corredor del Mediterráneo. El Mediterráneo ahora pasará por Madrid sino no será real”

El padre de Txell quería trabajar como contable, aquella era su emésima entrevista de trabajo, sabía que sus hijos necesitaban un buen colegio, ropa y contestó que de acuerdo. Que el no era catalán, que lo que dijesen sus jefes valía.

Txell despertó, encendió una cerilla para calentarse un poco y volvió a dormirse, su padre continuaba paseando con el político.

“En el 2006 con el gran Zapatero, los catalanes aprobaron un estatuto en el Parlament de la Generalitat, con el 90% de los catalanes a favor, pues el Congreso tuvo que actuar deprisa, con su mayor genio, Alfonso Guerra que fue el que se lo cepilló, cúal carpintero, y ¿para qué dirás tú, simple contable? Pues para aumentar la tasa del índice de paro en Cataluña y la tasa de déficit fiscal, o sea para aumentar su índice de miseria” “Los catalanes deben estar en la miseria para que no se les ocurra pedir un pacto fiscal” “En 2012 Mariano Rajoy rechazó la propuesta de pacto fiscal diciéndoles claramente que era contrario a la constitución, y que si lo querían, España entera lo votaría, pero es que los vascos y los navarros lo tienen dijeron los catalanes muy listos, y casi han terminado con el paro, ya tan sólo tiene un 10% . Pues no, hasta aquí habíamos llegado, ¿si los territorios catalanes, baleares, valencianos, si todos esos nos pidiesen un pacto fiscal, como puñetas sustentaríamos a los andaluces, los de Melilla o los extremeños, cuyo paro supera el 24% llegando al 30 de Melilla?, ¿entiendes porque hundir Cataluña es la única solución?. Y ahora con sus líderes en la cárcel y en el exilio, ellos ya han pérdido toda esperanza. Ja, ja, ja…”

El contable respondió al político que quería contratarle: “Pero dice el País que los brotes verdes que asoman a escala macro-económica no se reflejan en los hogares catalanes, que la pobreza no se reduce si no que se recrudece, la ECAS en su último informe dice que el 23,8% de los catalanes están en riesgo de pobreza, y que el 50% de la población catalana tiene problemas para llegar a fin de mes” – El político agarró al contable del brazo y sacudiéndole un poco añadió:

“Eso lo ves así ahora porque estás en el paro” “Pronto vivirás en Madrid, ganarás tus buenos euros y no pensarás en los catalanes. Mala suerte para ellos. Llevan 500 años de mala suerte” “Pues qué quieres que te diga, ha dicho Teresa Crespo, la vocal de la pobreza de ECAS que estos índices ya afectan a las clases medias”

“Coño, tú eres catalán, que te digo yo que De Madrid Al Cielo, hombre” “Cúanto más dinero tenga un catalán menos tienes tú, de eso mentalízate”

Txell había dejado de soñar, yacía cerca de los leones del congreso. El frío había calado en sus pequeños huesos, ya no le importaban las cerillas vendidas. Ahora estaba con su abuela.

-Txell, bonica, no t’amoïnis, ara estaràs bé amb mí. I el pare guanyarà prou diners per que els teus germans no passin gana. De debó, Txell, ara estaràs al cel, i d’aquí uns anys tornaràs a Catalunya. Ja serà un estat propi, serà un estat sense pobresa, els joves tindran com ara, un bon nivell cultural amb estudis universitaris per sobre de la mitjana de la UE, continuarem essent líders en turisme, en cuina catalana internacional, en congressos, negocis, medicina, en els ports i els aeroports.

Catalunya s’administrarà els seus propis recursos i disposarà del pressupost de la Generalitat habitual més 16.500 Milions d’euros extres. S’haurà acabat la pobresa pel pare i pels teus germans,

El Padre de Txell fue a buscar a la pequeña en la habitación alquilada, no estaba, sus hermanos nola habían visto, paseó por el centro de Madrid hasta dar con ella. La encontró delante de los leones del congreso de los diputados, yaciendo sin vida. Decidió que Madrid ya le había arrebatado demasiadas cosas.

La abuela se difuminó en el cielo negro y estrellado de la capital, ya casi no nevaba, el padre había encontrado a la niña, la tomó cariñosamente en sus brazos y la abuela desde el cielo derramó unas lágrimas. Ningún niño debía morir a los 10 años, pero sobretodo, ningún niño debía morir de frío, es decir, de pobreza energética. Recogió a los hermanos mayores de Txell y sin enterrarla se la llevó en su viejo coche sacado de la chatarra de vuelta hacia Catalunya, un tipo de la capital del reino le birló a su esposa con engaños, pero podía encontrar una que le quisiera de verdad, sin embargo la vida de su pequeña no era reemplazable.. Estuvo conduciendo y llorando en silencio hasta llegar a Barcelona. No colaboraría con políticos que quisieran ahogar a las personas de ningún territorio. Era inmoral y cruel.

Este cuento de Navidad es una adaptación de “La Cerillera” de Andersen. Lo fui dibujando mentalmente tras leer el libro “Catalunya estat propi, estat ric” de Joan Canadell y Albert Macià. Muchas gracias a los dos.

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