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Luchemos contra la miseria. Especialmente, contra los miserables que la crean.

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Luchemos contra la pobreza.
No contra los pobres.
Luchemos contra la miseria.
Especialmente, contra los miserables que la crean.

Por Sergio DantĂ­ Mira

El nuevo grito de la derecha mundial, es ¡queremos seguridad! Los discursos de cualquier candidato, especialmente local (alcaldías, municipios, etc) acaban con un ¡Vamos a acabar con la inseguridad!
Y en eso se van poniendo de acuerdo todos los pueblos. Se encuentran con olas de asaltos, robos, con individuos peligrosos, zonas inseguras, barrios inseguros. “No se puede caminar tranquilo por la calle, vivimos con miedo” son las frases típicas en miles de ciudades de todo el mundo.


Razonemos: ¿Qué es un ladrón “de calle”? Alguien que se arriesga a ser descubierto, a que le peguen, lo linchen entre muchos ciudadanos de bien, le peguen un tiro o le detenga la policía, le den una paliza, lo encierren un tiempo y ya quede fichado para todo el resto de su vida. No creo que sea una vida fácil. Y si alguien se ha arriesgado a vivirla, no ha de ser por querer llevar una vida cómoda. Si da un “tirón” a un bolso, podrá llevarse 10, 30 euros. Como trabajo sistemático, es bastante desagradable, arriesgado e impredecible. Creo que en ello estarás de acuerdo. Y te pregunto: ¿En qué condiciones te sentirías obligado a realizar ese “trabajo”…a llevar esa vida? Respóndete a ti mismo que si tuvieras las mínimas oportunidades de desarrollar tu vida con un trabajo dignamente remunerado, no robarías por las calles, ¿verdad? Pues me temo que ellos, tampoco.


Por consiguiente, cuando la gente de la derecha llama a “acabar” con los ladrones… has de pensar que: mientras sigan las condiciones de miseria que han llevado a algunos a vivir esa vida, los seguirá habiendo. Es por eso que –siempre hablando de porcentajes grandes y no de casos específicos, las izquierdas de todo el mundo proponen acabar con la pobreza. En cambio, las derechas proponen acabar con los pobres. Penas de muerte, prisión perpetua, etc, no han logrado acabar con las violencias. ¿Han acabado las penas de muerte en los Estados Unidos con los asesinatos? Rotundamente, no.
Entonces, las izquierdas dicen que quienes entran en ese tipo de vida, obedecen a situaciones socioeconómicas que, si no cambian, generarán más gente que buscará la misma solución. Y proponen cambiar la economía y redistribuir los ingresos.


Entonces las derechas se burlan, se pasan chistes diciendo lo bien que se vive en las cárceles, que tienen televisión y comen bien, y que lo que hay que hacer es poner “mano dura” para escarmentarlos y que no lo vuelvan a hacer. Como se adiestra a los perros, a los animales en general. Y se llevan un gran porcentaje de votos de ciudadanos que –al oírlos- se indignan. Aunque nunca hayan sufrido en sus carnes un robo. Quieren seguridad. Y algunos, no solo quieren seguridad. Quieren la humillación y castigo de los que han nacido pobres: se desesperan cuando oyen hablar de ayudas, de descuentos, de favorecerlos, de subsidios. Ellos creen, en el fondo, que la mejor solución es… matarlos.


Lo repito para que queda muy claro: la soluciĂłn de la derecha para todas las personas que han tenido la mala suerte de nacer en un medio desfavorecido y no tienen más soluciĂłn muchas veces que la de robar es…”matarlos”(metafĂłricamente hablando). Y si, encima, son inmigrantes, muchĂ­simo peor.


Si. Matar a los pobres, que un día u otro se querrán quedar con lo que es mío. Puede ser matándolos en la calles, encerrándolos hacinados para que se maten entre ellos, o con alguna guerra interesante que les proponga o apoye algún miembro del grupo de mayores fabricantes de armas del mundo (el Comité de Seguridad de las Naciones Unidas, que son los que pueden encender la mecha y alimentar una guerrita). No hace falta que sea como la Segunda Guerra mundial, con sus 70 u 80 millones de muertos. Pero alguna pequeñita, que vaya liquidando muchachos pobres (los ricos nunca van). Y si no, la violencia policial, la de cada día. En los USA la policía mata gente cada día, desde hace décadas. ¿Ha disminuido la violencia? No.
En Indonesia, cuando los pillan, condenan a pena de muerte a los traficantes de drogas y en cinco días la ejecutan. Llevan años, y sigue habiendo traficantes. Evidentemente, nunca apresan y matan a los grandes traficantes. Matan a los camellos, a los pequeños transportistas que han arriesgado su vida por dinero. Así, los miserables van desapareciendo físicamente de éste mundo.


Cada vez que un político está utilizando el miedo a los pobres para ganar votos, está cometiendo un acto denigrante hacia él mismo y hacia los demás. Cada vez que una vecina de pueblo está diciendo: “Hay que acabar con éstos…” está afirmando que: los ricos tienen pleno derecho a una vida plena, pero los pobres, cuando comienzan a molestar, deben ser eliminados.


Acabar con los pobres. Acabar con los miserables que no aceptan su destino marcado, su sufrimiento silencioso y oculto a la mirada de los buenos burgueses. Simplemente: matarlos. Maltusianismo de décima categoría.


Así, odiando al “perdedor” y perdonando a los “ganadores” (los que nos roban millones pero sin que les veamos, porque frecuentan otros círculos, of course), vivimos con ciudadanos que se indignan más por el robo de un bolso que por un desfalco en la bolsa.
Y es a éstos que habría que castigar con inmensa dureza. Son los que, realmente, propician las condiciones para que haya pequeños ladronzuelos. Los miserables.


Luchemos contra la pobreza.
No contra los pobres.
Luchemos contra la miseria.
Y contra los miserables.

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