Press "Enter" to skip to content

Adolescente se suicida luego de que una amiga lo escrachara con una denuncia falsa de acoso en las redes

Segueix-nos a Facebook!
Comparteix
134Shares
Puntuació dels lectors

Un joven de 18 años fue señalado por su mejor amiga como un abusador. Las acusaciones eran falsas, y la joven admitió que lo difamó “por un momento de bronca y enojo”, pero el hostigamiento en las redes no se detuvo, y Agustín Muñoz decidió terminar con su vida.

En horario central y prácticamente por cadena nacional, el pasado 11 de diciembre Thelma Fardín(actriz argentina), rodeada de “la colectiva” de actrices argentinas, denunció una violación que habría sido perpetrada por el actor también argentino Juan Darthés en 2009. La presunción de inocencia, ese artilugio que el derecho liberal plasmó en la constitución, no existe; cuando la sociedad elige sus culpables, la condena es inapelable: VOX POPULI, VOX DEI. Todo lo demás son elucubraciones de los tecnócratas del derecho penal, impotentes frente al trending hollywoodense del #MeToo, o a su versión española, el #NoEsNo, cuyo registro de marca en Argentina pertenece a la empresa Pol-ka, de Adrián Suar.

El ejemplo inevitablemente frívolo de las ricas y famosas, que fue celebrado por todo el periodismo, hizo furor en las chicas de todo el país, que armaron grupos de denuncias y escraches divididos por zonas, por partidos, por clubes y hasta por acusados, cuya culpabilidad fue sellada con el lema #YoTeCreo, que alcanzó incluso a Elena Silvina Cast, la madre del fallecido Agustín Muñoz, quien en la pagina de La Izquierda Diario en Facebook agredió a una mujer que dudó del testimonio de Fardín.

 

La fiebre del #MeToo generó una hola de denuncias, muchas francamente desgarradoras, otras triviales o groseramente fabuladas, todas gozaron del mismo crédito dogmático, porque las denuncias no se cuestionan.

 

En Bariloche, una chica llamada Annie, escrachó por enojo a su mejor amigo en una marcha y en las redes, alegando que el la había abusado sexualmente, para luego retractarse vía Whatsapp y disculparse por su accionar; “No supe ver el límite de esto” fue parte de la disculpa (tardía) que recibió Agustín Muñoz. Esto sucedió el 13 de diciembre.

 

Ese mismo día, la madre de Agustín expuso el caso desde su muro de Facebook y compartió la terrible situación. Al volverse viral, el falso escrache realizado por Annie afectó al adolescente, “Mi hijo esta en su cama encerrado sin querer comer… mientras esa chica se pasea como si nada” relató su mamá, Elena Silvina Cast, para quien solo una bestia inmunda puede dudar cuando una mujer denuncia.

 

Si bien la disculpa de la joven Annie fue publicada, Agustín no pudo soportar la presión del escarnio público, y el escrache “por bronca” que realizó su amiga lo llevó al suicidio; el adolescente falleció el 22 de diciembre. Su mamá desde las redes recibe las condolencias de decenas de personas que recuerdan a Agustín con amor e intentan abrazarla y consolar su dolor sin alivio.

 

       

Mientras Annie se apresuró a borrar sus cuentas de Facebook e Instagram, desde Twitter los amigos de Agustín piden justicia y que se frenen de alguna manera los escraches virtuales y que las denuncias se hagan en la justicia, que es donde corresponde. Pero algunas pibas no están de acuerdo, como en el caso de “Verdosa?”, cuya cuenta fue suspendida luego de justificar que “para atrapar a los verdaderos violadores se necesita cazar a unos cuantos inocentes“.

 

 

El caso de Annie escrachando a Agustín no es el único, la twitera “Ornee F” hizo lo mismo, acusó a un joven de haberla abusado y luego se disculpó por “haber mentido con un tema tan serio“.

 

El #MeToo permitió que las caretas de muchos abusadores fueran arrancadas por mujeres valientes, dispuestas a dar su testimonio sin reflectores, sin colectivas, sin venta de merchandising conmemorativo. Cada denuncia falsa, cada victimización sobreactuada, cada puesta en escena, atenta contra ellas, contra su visibilidad y su credibilidad. El daño de Annie es doble, Agustín se quitó la vida, y al mismo tiempo muchos violadores se benefician porque su exposición se reduce cuando las falsas denuncias proliferan, y sin embargo, desde la colectiva parece haber más interés por los registros de marca y la venta de remeras, que por transmitir un mensaje responsable.

 

Comparteix

Comentaris
Comparteix
134Shares
Ofertas Depilación Láser
134Shares