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Los seguidores de Jair Bolsonaro se entrenan para disparar

Puntuació dels lectors

A Natalia y Rubens Ortega solo les falta decidir una cosa: ¬ŅGlock o Taurus?

La joven pareja se inscribió en un curso de entrenamiento para el manejo de armas en un club de tiro en São Paulo tan solo unos días después de que Jair Bolsonaro, un político de extrema derecha y capitán retirado del ejército, fue elegido como el próximo presidente de Brasil gracias a su firme promesa de derrocar el statu quo y combatir al crimen.

En una poblaci√≥n enfurecida por la crisis pol√≠tica y econ√≥mica de los √ļltimos a√Īos y preocupada por el aumento de la violencia,¬†tuvo un impacto particular el compromiso que asumi√≥ Bolsonaro de romper con la actitud restrictiva de Brasil sobre las armas y facilitar que ‚Äúla gente buena‚ÄĚ las posea.

‚ÄúQueremos retomar la pr√°ctica para que cuando esto suceda podamos comprar una pistola‚ÄĚ, dijo Rubens Ortega, quien acaba de unirse a la ola de brasile√Īos que se preparan para los cambios en las restricciones a las armas. ‚ÄúSolo que no podemos decidir cu√°l comprar‚ÄĚ.

La postura de Bolsonaro de mano firme contra la delincuencia lo catapult√≥ a la delantera de una re√Īida contienda electoral en un pa√≠s que sufre una epidemia de violencia sin precedentes.¬†El a√Īo pasado hubo cerca de 175 homicidios¬†al d√≠a en Brasil, de acuerdo con el Foro Brasile√Īo de Seguridad P√ļblica. Bolsonaro, quien a menudo simul√≥ disparos con los dedos en sus m√≠tines de campa√Īa, afirm√≥ que combatir√° la oleada de homicidios haciendo menos estrictas las leyes sobre el uso de armas de fuego y d√°ndole a la polic√≠a m√°s libertad para disparar a los sospechosos.

‚ÄúDebemos terminar con esta actitud pol√≠ticamente correcta de decir que deponer las armas har√° de Brasil un lugar m√°s seguro, pues no es as√≠‚ÄĚ, declar√≥ Bolsonaro en¬†su primera entrevista en televisi√≥n¬†tras su elecci√≥n, en la cual tambi√©n se√Īal√≥ que las regulaciones actuales no han logrado impedir que las armas de fuego lleguen a manos de los criminales.

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, al centro, prometi√≥ derrocar el “statu quo” y combatir el crimen.

Seg√ļn informa The New York Times, estas regulaciones se crearon a principios del siglo XXI cuando la sociedad civil, frente a la violencia creciente y la explosi√≥n del tr√°fico de coca√≠na en Brasil, aument√≥ la presi√≥n para que el gobierno registrara las armas y regulara su uso.

El Congreso respondi√≥. En 2003, aprob√≥ una ley estricta conocida como el Estatuto del Desarme, seg√ļn la cual se requiere que los solicitantes sean mayores de 25 a√Īos, no tengan antecedentes penales y presenten comprobantes de un trabajo estable y una residencia fija; adem√°s, deben pasar una prueba psicol√≥gica y estar capacitados en el manejo de armas.

La regulaci√≥n tambi√©n les da a los brasile√Īos dos opciones: pueden obtener la licencia para un arma de defensa personal, la cual debe permanecer exclusivamente en su casa o lugar de trabajo, o para un arma deportiva, la cual puede guardarse en casa y transportarse a clubes de tiro autorizados, con la documentaci√≥n completa en todo momento. En el caso de la defensa personal, el solicitante debe declarar formalmente por qu√© necesita el arma y ese argumento debe ser aprobado por la polic√≠a.

Ante un proceso de registro tan oneroso, muchos propietarios de armas optaron por no usarlas.

La tasa de asesinatos en Brasil disminuy√≥ un 12 por ciento en los cuatro a√Īos posteriores a la aprobaci√≥n del estatuto. Sin embargo, los homicidios volvieron a aumentar y llegaron a un r√©cord de 30,8 por cada 100.000 personas en 2017, de acuerdo con el Foro Brasile√Īo de Seguridad P√ļblica, una organizaci√≥n de investigaci√≥n (en Estados Unidos hubo 5 homicidios por cada 100.000 personas en 2015 ‚ÄĒel √ļltimo a√Īo del que se tienen datos‚ÄĒ, una cifra menor a la de 1996 cuando eran 8 por cada 100.000. Incluso M√©xico¬†tuvo una tasa m√°s baja de asesinatos¬†el a√Īo pasado, de 25 por cada 100.000).

La venta legal de armas de fuego, que tambi√©n disminuy√≥ tras la implementaci√≥n del Estatuto del Desarme, se dispar√≥ a√Īos despu√©s. Para 2017, hab√≠a 42.387 nuevas armas registradas con la polic√≠a, en comparaci√≥n con las 5159 en 2004.

La promesa de Bolsonaro de relajar la regulaci√≥n sobre las armas y darle mayor libertad a la polic√≠a para disparar es preocupante para algunos expertos que sostienen que mientras m√°s armas haya, m√°s violencia habr√°, y que la agresi√≥n policiaca debe contenerse, no alentarse. La polic√≠a brasile√Īa¬†asesin√≥ a 5144 personas¬†en 2017, lo cual represent√≥ un aumento del 20 por ciento comparado con el a√Īo anterior.

‚ÄúEn este momento, solo los delincuentes tienen armas‚ÄĚ, dijo Natalia Ortega.

La gran mayor√≠a de las armas de fuego que utilizan los criminales fueron adquiridas legalmente en alg√ļn momento, y las armas legales tambi√©n son causa de muchas muertes a consecuencia de accidentes, abuso dom√©stico y desacuerdos que se salen de control, coment√≥ Ivan Marques, director ejecutivo del Instituto Sou da Paz, organismo enfocado en cuestiones de seguridad.

Hay estudios que demuestran que tener m√°s armas de fuego en circulaci√≥n aumenta el n√ļmero de muertes, pero ‚Äúno existen soluciones m√°gicas‚ÄĚ, admiti√≥ Ilona Szab√≥, directora del Instituto Igarap√©, un grupo de investigaci√≥n que se enfoca en cuestiones de seguridad. ‚ÄúNecesitamos medidas sostenibles que vuelvan m√°s seguro al pa√≠s‚ÄĚ.

Pese al entusiasmo en torno a Bolsonaro y el enojo respecto de la crisis de seguridad p√ļblica, la mayor√≠a de los brasile√Īos ‚ÄĒel¬†55 por ciento, seg√ļn una encuesta realizada por Datafolha justo antes de las elecciones‚ÄĒ piensan que la posesi√≥n de armas deber√≠a prohibirse, aunque esta cifra sol√≠a ser del 68 por ciento en 2013, cuando¬†por primera vez se realiz√≥ el sondeo con esa pregunta.

Luciana Burr, abogada de S√£o Paulo, dice que la han asaltado a punta de pistola seis veces. La primera vez, ten√≠a 15 a√Īos. Despu√©s, la encerraron en su auto durante un ‚Äúsecuestro expr√©s‚ÄĚ con su hijo de 5 a√Īos. Unos adolescentes armados los tuvieron dando vueltas en el auto durante dos horas mientras la obligaban a sacar dinero de cajeros autom√°ticos. Aun as√≠, ella se opone rotundamente a que se permita a los ciudadanos portar armas, con el argumento de que haber estado armada no le habr√≠a ayudado en nada.

‚ÄúEn cada asalto me han tomado por sorpresa‚ÄĚ, explic√≥, y agreg√≥: ‚ÄúNo quiero que un ‚Äėbuen ciudadano‚Äô intervenga con una pistola. No quiero que alguien tome esa decisi√≥n por m√≠, el riesgo es demasiado grande‚ÄĚ.

Se han presentado varias propuestas ante el Congreso respaldadas por los ‚Äúcabilderos de la bala‚ÄĚ, un grupo de legisladores, como parte de un esfuerzo para relajar las restricciones al armamento. D√≠as despu√©s de la victoria de Bolsonaro, los representantes ‚ÄĒansiosos por impresionar al presidente electo‚ÄĒ insistieron en someter a votaci√≥n un proyecto de ley, propuesto en 2012, que reducir√≠a el l√≠mite de edad para la posesi√≥n de armas a 21 a√Īos y eliminar√≠a el requisito de que los solicitantes comprueben la necesidad de estar armados.

El a√Īo pasado se registraron 42.387 nuevas armas ante la polic√≠a brasile√Īa, en comparaci√≥n con las 5159 de 2004.¬†

Al parecer es probable que ese proyecto de ley se vote el 1 de enero, cuando Bolsonaro y sus nuevos aliados en el Congreso entrarán en funciones. Los conservadores de su Partido Social Liberal consiguieron 52 asientos, un aumento de los ocho que solían tener, lo que los convierte en el segundo partido más numeroso en la cámara baja.

Las acciones del fabricante de armas brasile√Īo Forjas Taurus se dispararon repentinamente m√°s del 400 por ciento antes de las elecciones presidenciales con base en expectativas de que la victoria de Bolsonaro preparar√≠a el camino para un auge de ventas, aunque desde entonces las preocupaciones financieras de la empresa han mermado algunas de esas ganancias.

La euforia en torno al ascenso de Bolsonaro también dio lugar a una avalancha de llamadas telefónicas a la academia de tiro Centaurus de personas interesadas en cursos, asesoramiento sobre cómo podrían cambiar las leyes o prácticas en su casa de dos pisos convertida en un salón de clases y un campo de tiro de cuatro pistas.

‚ÄúHa habido un enorme incremento en la demanda gracias a mi favorito, Bolsonaro‚ÄĚ, dijo Nelson de Oliveira Jr., polic√≠a retirado que abri√≥ la academia de tiro Centaurus en S√£o Paulo en 2003, justo antes de que el gobierno de Brasil, en aquel entonces de izquierda, instaurara el Estatuto del Desarme.

Entre los interesados están los Ortega, quienes se inscribieron a un curso de entrenamiento en la academia de tiro y consideran que poseer un arma podría prevenir robos a mano armada como el que Natalia Ortega dice que sufrió dos meses antes de que Bolsonaro ganara la elección.

‚ÄúEn este momento, solo los delincuentes tienen armas‚ÄĚ, dijo. ‚ÄúNo voy a correr por las calles con una pistola en la mano, pero quiz√° un criminal lo piense dos veces al saber que los ciudadanos comunes pueden estar armados‚ÄĚ.

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